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LA TRIBUNA: CÓMO CONTROLAR Y REDUCIR EL ABSENTISMO LABORAL

Gema Pérez – Responsable de Comunicación de Selectiva

Denominamos absentismo laboral a la ausencia de una persona de su puesto de trabajo, en horas que corresponden a un día laborable, dentro de la jornada legal de trabajo. El absentismo se puede dividir en justificado y no justificado. En el primero de los casos, el trabajador puede avisar con tiempo de que va faltar o a veces, aunque la falta es justiciada, surge de repente. Pero más allá de estos tipos de absentismo existen conductas del trabajador que, aún estando presente en su lugar de trabajo su comportamiento es sinónimo “de no estar”. Son los presentistas, los que acuden, pero no hacen nada mientras un compañero soluciona un problema, los que realizan miles de gestiones personales desde su puesto de trabajo, el que está continuamente saliendo para fumar, el que da paseos al baño o al bar…

Los efectos del absentismo laboral son numerosos para una empresa. Aumentan los costes laborales, ya que pagamos salarios que no son productivos, y hay más bajas por IT. La ausencia de un trabajador también tiene consecuencias en el clima laboral. Normalmente, se produce un empeoramiento del ambiente de trabajo porque las ausencias de unos producen que otros trabajadores aumenten su carga de trabajo. Si en nuestra plantilla se vive el fenómeno de absentismo de forma continuada produciremos menos, más lento y más caro.

Pero además si lo consentimos estamos dando el mensaje de que no nos importa y esto va a afectar a la cultura que como compañía damos al resto de trabajadores.

Una vez que sabemos lo que es el absentismo y las consecuencias negativas que tiene en las empresas, la siguiente etapa es conocer si existe este fenómeno y es significativo en nuestra compañía y para ello habrá que medirlo. Ya se sabe que si algo no se mide difícilmente se mejorará. ¿Sabes si se mide actualmente el absentismo en tu empresa?

Imagina que ya hemos calculado esa cifra. Ahora lo importante es establecer las causas. El absentismo surge por diversos motivos.  Puede ser porque nuestros trabajadores sufran enfermedades, por un nivel de estrés muy alto o por problemas familiares o personales.

En este caso deberíamos minimizar su impacto ya que su eliminación total es muy difícil.  Es el momento de jugar con herramientas como la versatilidad, la flexibilidad, la movilidad y evitar el sobredimensionamiento.

La versatilidad de la plantilla se consigue con formación para que nuestra plantilla tenga una movilidad funcional importante. Hay que definir nuestros procesos y contar con manuales correctos y actualizados, fomentar el contacto y mejorar la colaboración entre áreas y departamentos. Tenemos que huir de esa persona que es “totalmente indispensable”. Ya sabes  “esto solo lo sabe hacer Luis”, porque si tenemos un equipo equilibrado y formado eliminaremos esa dependencia. También aconsejamos aplicar una política de Recursos Humanos flexible donde estén contempladas medidas como teletrabajo o la posibilidad de adaptar los horarios de los departamentos a las necesidades de las personas. Tener personal de refuerzo para utilizar en momentos puntuales también nos ayudará a reducir el estrés de la plantilla, y por consiguiente ausencias en sus puestos de trabajo.

Además, medidas como tener un médico y/o fisioterapia en la oficina, ofrecer clases de yoga o relajación en el centro de trabajo, tener fruta en la oficina, llegar a acuerdos con empresas de servicios cercanas como guarderías y/o gimnasios o realizar eventos sociales para fomentar el espíritu de equipo, ayudaran a reducir las faltas injustificadas.

Si nuestras cifras de absentismo están motivadas por la falta de motivación, al trabajo aburrido, las malas condiciones de trabajo o la imposibilidad de conciliar vida profesional y familiar, tendremos que trabajar en mejorar la cultura, aumentar el nivel de compromiso, elaborar los procesos claros y en última instancia aplicar la legislación. Aspectos como el liderazgo, el reconocimiento y el apoyo son especialmente importantes en este aspecto. Y sobre todo, recuerda la importancia de la comunicación interna: habla con tu equipo, escúchalos y comunica, comunica y comunica.

 

Gema Pérez

Responsable de Comunicación de Selectiva

 

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